Los hitos se constituyen como síntesis históricas que muestran los cambios sociales y políticos de las ciudades, destacando los de su mayor esplendor.
Estos elementos o lugares son verdaderos emblemas de una ciudad y se destacan como símbolos relevantes dentro de esta.
En ellos el ciudadano reconoce cotidianamente aquello que le señala un tiempo, una medida, una referencia. Por ello el hito no abarca sólo la volumetría espacial sino que alcanza aspectos culturales-patrióticos en el paisaje natural y artificial.
En estos términos Plaza Italia o Plaza Baquedano se entiende en la memoria colectiva como unidad, más aún, se denomina como Plaza Italia a un conjunto mayor de elementos aledaños (edificio Telefónica, edificios Turri, cerro San Cristóbal a lo lejos) que constituye una de las imágenes más claras de Santiago. La plaza se ha identificado con el escenario urbano circundante.
Constituye una imagen obligada a la hora de representar nuestra ciudad, por ello se hace necesaria la revisión histórica de sus elementos estructurantes para comprender cómo se ha ido constituyendo en hito.
Configurada a fines del siglo pasado, este lugar fue siempre considerado limítrofe.
Primero separó el sector urbano de las chacras y quintas de lo que era la ciudad. Más tarde, bajo la intendencia de Benjamín Vicuña Mackenna, se construyó la Plaza La Serena que se ubicó a la entrada del "Camino de Cintura Oriente", actual Avenida Vicuña Mackenna.
Hacia fines del siglo pasado los cambios en la morfología de la ciudad modifican totalmente la espacialidad y carácter de la plaza.
La Plaza de La Serena se ensanchó y por ella comenzaron a circular los tranvías, constituyéndose en una verdadera puerta de la ciudad hacia el sector oriente.
Al cumplirse 400 años del descubrimiento de América se decidió rebautizar la remodelada plaza La Serena como Plaza Colón, desde donde partía el ferrocarril a Puente Alto.
Con ocasión de las fiestas del centenario, celebradas en 1910 la colonia italiana elige esta plaza que ha alcanzado un extraordinario progreso para erigir un gran monumento a la obra revolucionaria de 1810, pasándose a llamar desde entonces, Plaza Italia, denominación profundamente arraigada hasta hoy.
A partir de 1920, Santiago comenzó a experimentar una verdadera explosión urbana acelerándose la expansión de la ciudad hacia el este por parte de los estratos medios altos, siendo la plaza el punto de partida que de la cuña de desarrollo poniente oriente que hoy se encuentra fuertemente consolidada.
Hacía fines de esa década se realizaron varios proyectos como alternativas para ordenar y encausar este crecimiento. Desde esa perspectiva la plaza jugó un importante rol como encrucijada de las principales vías de la capital.
Tras el conflicto de Tacna y Arica a comienzos de la década del 20, surge la necesidad de elevar un monumento en la memoria de un gran héroe de la guerra de 1879 para afianzar la seguridad ciudadana. Así, en septiembre de 1928 se instala la estatua ecuestre del General Baquedano en el centro de la rotonda que dió el nombre definitivo a la plaza.
El sector se iba constituyendo en el escenario de todos los requisitos propios de un punto de confluencia de los cuatro puntos cardinales, un lugar de encuentro obligado para la convivencia ciudadana.
Su diseño actual corresponde al realizado por los arquitectos de la universidad de Chile Purcell, López y Salazar para el concurso de anteproyectos que se realizó en el año 1982.
Su análisis determinó que la plaza tiene desde sus inicios un definido carácter vial y de intercambio, cuya dinámica ha ido aumentando, llegando a transformarse en un nodo de la capital reconocido por el ciudadano como hito de la capital.
Dentro de los objetivos a lograr con la propuesta están: Su forma característica, las edificaciones que la rodean, los parques que a ella convergen y sus monumentos, son valores pertenecientes a la tradición urbana de la ciudad que deben ser mantenidos, reforzados y mejorados, creando un espacio urbano que los realce, que regule eficientemente el tráfico vehicular y al cual el peatón tenga una adecuada incorporación.
Esta configuración morfológica y su evolución histórica, confirman a esta plaza como un punto neurálgico de encuentro y límite, constituyendo uno de los hitos más importantes de nuestra ciudad y objetivo de numerosos estudios urbanísticos pues constituye el reconocimiento formal del límite y articulador de la ciudad original y su extenso Barrio Alto.
[Ensayo sobre hitos en Santiago]